¿Por qué siempre era lo mismo?, toda mi vida escuchando los mismo gritos de siempre y yo como tonta haciéndome la sorda, optaba por no escuchar. A veces es mejor hacer eso. Así que después de la pelea de mis padres tomé mis cosas y me
dispuse a salir.
–Victoria ven por favor –Mi madre, luego de cada pelea, me buscaba para
desahogarse.–Déjame un rato, ¿si?, voy a salir. –Le dije casi gritando. Prefería mil veces salir, aunque nuevamente después anduvieran enojándose y quejándose conmigo por pasar más tiempo afuera.
– ¿Dónde irás?– ¿Y eso alguna vez le ha importado? Simplemente cerré la puerta tras de mi y dejé a mi madre gritando sola.
Así es la familia que tengo, siendo hija única es un desastre y yo encerrada en mi mundo. Hace ya 17 años con la misma historia. No soy de esas chicas “emos” o algo así, solo que es duro vivir cosas de este estilo, aunque soy una persona algo despreocupada o disimulo y me muestro así ante el resto.
Quise disfrutar este día, antes de entrar al colegio mañana. Así que me fui a pasear, camine por unas cuantas alamedas antes de llegar a casa de Helena, mi mejor amiga. Estuve toda la tarde conversando y disfrutando lo que sería mi último día de vacaciones.
En la noche tuve un sueño bastante raro, en donde había una nube oscura a punto de llover y muchos pájaros volaban alrededor del sol, oculto entre aquellas nubes
grises, como tratando de ocultar la belleza iluminada del espléndido sol, cuando
por fin apareció y un azul chispeante iluminó el cielo. Luego un ruido fuerte y
molesto me avisó que el sueño acababa y era hora de despertar. Apagué el
despertador.
En el camino al colegio, me junte con Helena, previamente visto, para irnos
al colegio.
En la tarde decidí ir a la secretaría a buscar unos papeles mientras que Helena estaba comprando algo para comer. Al llegar a la secretaría me puse a conversar con las señoras que eran muy simpáticas. Cuando me dispuse a salir, di una media vuelta y de repente, en un segundo visualice el techo y en otro vi muchas cosas cayendo sobre mi. ¿Qué ocurrió? No tenía idea, solamente sabía que estaba tirada en el suelo con un montón de libros, lápices y cosas así que se habían caído del mesón de la secretaría.
– ¿Estás bien?– ¿Esto era estar bien? Me dolía todo, pero sí, estaba bien. – Discúlpame, es que yo…
–No te preocupes, creo. Estoy bien. –Así que aún estaba el asesino en la escena del
crimen, por lo menos era caballero. Me ayudó a ponerme en pie. Yo aún ni pensaba
en mirar a nadie, solo tenía la vista pegada en el suelo de vergüenza, que torpe era yo y que tonto era esa persona. Sabía que era un hombre por la voz. Escuché una risita de parte de las secretarías, así que me puse roja otra vez.
–Nuevamente disculpa, es que no pensé que girarías a la derecha… Te hice daño. –Eso último no era una pregunta y vi mi mano con una pequeña herida sangrando, luego vi en el suelo un corta cartón, hice una mueca y me agache a recoger lo que estaba tirado, sentía que el empezó a hacer lo mismo. Sentí la curiosidad de saber quién era y levante la vista. En cuanto hice aquello, me fije en unos ojos café oscuros mirándome fijamente, no lo logré reconocer, quizás era nuevo. Me fijé en cada detalle de su cara, su pelo enrulado, sus labios rojizos y finos. Me puse roja, agaché la vista y seguí recogiendo.
–Soy Alexander y tú debes ser Victoria. – ¿Cómo sabía eso?– Eres de mi clase. –Un nuevo estudiante y yo ni me fijé cuando pasaron lista, sigo insistiendo en lo torpe que soy. Le asentí y seguimos recogiendo cosas, mientras lo miraba de reojo y un par de veces topamos la mirada.
Después de pedir mil veces disculpas a las secretarias, Alexander me llevó a enfermería para ver la herida, después nos dirigimos juntos a las clases.
En el camino supe muchas cosas sobre el, conversamos bastante, sentí una conexión instantánea al hablarnos.
–¿Qué te pasó?– Helena estaba un tanto preocupada, pero le explique la situación.
Me voltee, nuevamente nuestras miradas se encontraron, pero no podía estar sintiendo lo que quizás estaba sintiendo, me refiero a que ha pasado quizás media hora desde que nos conocimos y siento que lo conozco de toda mi vida, y para algo así no puede ser lo que es llamado ¿amor?, sería mucho, o ¿realmente era algo así?, porque era seguro que algo pasaba, pero no, quise mentirme a mi misma. Nunca creí en el amor a primera vista y sin duda en ese momento dudaba de lo que creía.
Y así pasaban los días, cada mañana: llegar al colegio, estar con Helena, y conversar con Alexander.
Hasta que un día…
–Deja en paz a Alexander– Mandy era de esas chicas molestosas y burlonas en la clase. Estamos bastante creciditos para que pasaran cosas así en un curso que está a punto de salir del colegio, pero sí, siguen habiendo personas tan ‘pendejas’. Me resultó bastante extraño que Mandy se acercara a hablarme, ella me ignoraba todo el tiempo que fuera posible, éramos muy distintas, alguna vez fuimos amigas hasta que supe cómo era, y ahí salió Helena a mi rescate, es por eso que la quiero tanto. Además…¿Qué le ocurre? No tenía ni ganas de contestarle, me sacó de mis pensamientos, quería saber qué significaba lo que soñaba, porque se repetía un montón de veces.
–Supongo que no sabes la historia completa… –¿A qué te refieres? –Le pregunté –Ten cuidado Victorita, o quizás no salgas tan victoriosa de aquí- Era un amenaza o qué. No iba a dejar que Mandy se lo quedará, pero por ahora no podía hacer nada, solo era una simple amiga para él…
A la salida del colegio Alexander me paró, lo ignoré, supo enseguida que estaba enojada, quizás porque ya nos conocíamos bastante o eso pensaba yo hace un rato.
–¡Victoria, espera! –No iba a hablar con él, no estaba para juegos. Me alcanzó y tomó el brazo
–¿Qué pasa? –Le pregunté.
–¿Cómo que ‘qué pasa’? No quieres hablarme, y no entiendo, sé que estás enojada, pero dime la razón y qué tengo que ver en esto. – Estaba confundido, igual que yo, pero daba lo mismo, pensé que no le importaba, y menos ahora. –Me importas mucho. –¡Ouch! ¿Lee mis pensamientos? De repente me tomó de la mano y salimos a caminar, estaba un poco aturdida. Lo mire de reojo, tratando de que pareciera sin importancia. Caminamos largo rato, y aún no hablaba, hasta que nos sentamos en una alameda.
–¿Podrías explicarme, qué ocurre? –No sabía que contestarle, después de todo no le iba a decir que me gustaba y ya no estaba para juegos. – ¿Estás celosa? – ¡Já! ¿yo?, negué rotundamente con la cabeza.
–Yo quiero saber qué me estás ocultando –Le dije.
–¿Ocultando? ¿yo?, no entiendo.
–Mandy me dijo que me ocultabas algo…
¿Qué tienes con ella? – Tenía un desorden en mi cabeza.
De repente sentí todo tan rápido y en unos segundos nos estábamos besando, era algo muy extraño, porque nunca había estado con alguien. Todo era sentimiento, tenía algo extraño que hacía que no impidiera el beso…
–Disculpa, yo…–No tenía por qué disculparse, yo quería eso, o ¿él no?
–Mandy es mi prima. –Se puso a reír, esto era una especie de cámara indiscreta.
Y nuevamente asentí y agaché la cabeza, ¿cómo había sido tan estúpida de creer
que Mandy estaba con Alex?
No quería preguntar, pero tuve lo que se llama un “vomito de palabras”.
–¿Por qué me besaste? –Le dije bruscamente.
–Siento que…– Empezó a decir. –Algo pasa entre nosotros, y estoy sintiendo
algo fuerte por ti… –De repente se paró, de inmediato le seguí, pero se empezó a
alejar, juro que tenía un torbellino de pensamientos en mi cabeza.
–Espera, ¿qué pasa?- Pregunté.
–Me tengo que ir. – ¿Qué? Me iba a dejar ahí parada en media de la nada –Lo
siento, es que no puedo…– Dijo susurrando. Algo pasaba, pero estaba tan aturdida, que cuando lo vi alejarse, me desplomé en el asiento. Pasaron como unos 10 minutos y me levanté, no podía estar en ese lugar, decidí irme a casa.
Llegue a mi habitación y nuevamente me desplomé, tomé la almohada y me puse a llorar. Desperté con los ojos rojos, me costó abrirlos. No me había puesto ni siquiera el pijama. Bajé a desayunar y encontré a mis papas sentados conversando.
–¿Por qué llegaste tarde anoche? –Preguntó mi padre. Porque estuve con
Alexander, nos dimos un beso y me dejo sola, no, por supuesto que no iba a decir
eso. Me quede callada y me hice el desayuno. Al parecer me vieron lo desanimada
que estaba y no hicieron más preguntas. Lo cual en un momento como este se los
agradecí en mi interior.
Ni quería llegar a ese colegio. O quizás no iba a ir, no lo sabía, pero tenía miedo de no volver a verlo.
Me encerré en mi pieza a escuchar música todo el fin de semana, y solo salía por cosas necesarias: baño y comida. Me preguntaba a cada rato que era lo que lo alejaba de mí, porque era de seguro que en algo tenía que ver yo, algo que el no se
atrevía a decirme. Todo fue muy repentino: el beso y su despedida.
Ese fin de semana tuve el mismo sueño, pero mucho más intenso, era misterioso. Despertaba agotada.
El lunes fue un desastre, me atrasé y no tuve opción de llegar tarde. Entré a la sala y lo busqué, pero no estaba, me llegó de inmediato el pensamiento de que la razón era yo. Pero por qué todo era así… De todas formas estaba Mandy, así podía preguntarle.
Después de algunas clases me hice el valor de hacerlo.
–¡Hey Mandy! Necesito preguntarte algo.
–¿Algo sobre mi primo? –Contestó. No, sobre la clase de Biología.
–Sí… ¿Por qué falto hoy? –Tenía nervios.
–Eso no es asunto tuyo, pero te aconsejaría que te alejaras de él, no le haces muy bien que digamos. –Contestó. ¡Qué! Sabía que tenía que ver en esto.
Tenía curiosidad, preocupación y un montón de otros sentimientos y presentimientos malos, necesitaba averiguar que era lo que ocurría, por qué precisamente yo lo alejaba de mí.
Decidí esperar unos días, a ver si aparecía, pero como me lo esperaba, no ocurrió. Esperé hasta el viernes. Sentía unas ganas locas de verlo, de estar con él, de repetir aquel beso, sentía que me hacía falta.
Al llegar el viernes me dispuse a salir en la tarde para ir a su casa. Me fui caminando lentamente, acordándome en dónde quedaba, habíamos ido una vez allí, ¡una vez! Así que puse empeño a mi orientación lo más que pude. Cuando la encontré, me vino un temblor fuerte en el cuerpo, tenía miedo de su respuesta, incluso tenía miedo de no encontrarlo…
Golpee la puerta 2 veces, mi respiración estaba a mil por segundo, tuve escalofríos, pero de repente todo se paro, la puerta se empezó a abrir y salió su mamá, respiré profundo y pregunté por él.
La señora Millar me hizo pasar, era una mujer alta, tenía los mismos ojos hermosos de Alexander y la misma sonrisa. Supuse que el padre tenía todo el resto de encanto que tenia Alex.
Toqué la puerta de su pieza, cuando de repente vi la figura de Alexander en la puerta. Creí que me iba a desmayar. Sé que es algo ‘cuático’ de contar, pero cuando uno está enamorada de una persona y la ve le suceden cosas extrañas dentro, no quizás esas típicas mariposas revoloteando, pero mucho, mucho nervio y un temblor, como escalofrío.
–¿Qué haces acá? – ¿Qué le ocurría? De un momento a otro se había puesto tan frío conmigo. Se le notaba que no quería contestarme de esa manera, como si estuviese obligado a eso.
–Quise venir a verte. Alex, necesito saber qué ocurre, por qué actúas de esa manera. –Lo noté algo nervioso y me tomó la mano para entrar a su cuarto.
Nos sentamos y noté la respiración profunda de Alex. Se acercó a mí y me abrazó, al principio fue algo superficial el abrazo, pero después se transformó en algo fuerte y profundo. Realmente no quería despegarme, quería estar siempre así con el, si fuese así día y noche y toda la vida. Noté que el quería romperlo y lo deje. Me miró fijamente, luego se levanto y tomó un papel de una mesita. Me lo entregó. Era una carta con un sello escrito en inglés: “Sr. Alexander Millar: Le informamos que con respecto a lo exámenes hecho en nuestra Institución Scanner & Check, los resultados indican que usted tiene cáncer.
Necesitamos que rápidamente vuelva a nuestra Institución para empezar con la
terapia…”
No sabía que sentir, si dolor, pena, ambas, no tenía idea. Sólo se que se me calló la carta al suelo. Sentí la mirada fija de Alex. Ahora más que nunca quise que verdaderamente hubiese sido una cámara indiscreta…
–Explícame. –Fue lo único que pudo salir de mi temblorosa voz. Sentía que algo salía de mi ojo, cayó en mi mano y me limpie la lágrima.
–Victoria… Por favor…no llores, mira, no es tan grave…– ¡Qué! Cómo podía consolarme de esa forma. Aunque en realidad yo debería estar apoyándolo, pero no, en ese instante no podía. Trató de poner su mano sobre la mía, pero la quité. –Me refiero a que puedo sanarme. No es maligno.
–Lo mire a los ojos suplicando por más información.
–Hace algún tiempo empecé a sentirme mal y antes de venirme me hice unos
exámenes…–Espera…
–Venirte… ¿de dónde? –Pregunté.
–Nací aquí, pero toda mi vida he estado en Inglaterra. Este año quise venirme a Chile para conocer parte de mi familia, como Mandy. – Dijo. Eso no lo sabía, en parte me dio rabia por no habérmelo contado, pero a estas alturas ya no tenía sentido. –En fin… Al estar acá, te conocí. –Lo mire y se sonrojo, que hermoso se veía con sus pómulos colorados. –Y… me enamoré. Pero un día llegaron los resultados y sabía que tenía que volver, pensé que lo mejor para ambos era que dejáramos de vernos para no hacernos daño.
–Así que tienes que volver.
–Lo dije susurrando y di un gran suspiro, creo que el saber que no se moriría, ¡uff! pensar en eso me estremeció, pero a la vez me calmó. –Pero me hiciste más daño en no contármelo, en esconderte.
–Ahora lo sé, yo también me hacía daño. Victoria, yo… te amo. –Respondió.
–Por supuesto que yo también... ¡Tonto! – Le dije mientras le daba un codazo y una mirada. Me tomó de la cara y me dio un beso. Un beso dulce y lleno de lo que ahora era la verdad, aún el temor y el amor.
Nos quedamos largas horas abrazados, como si mi deseo quisiera cumplirse.
Me siguió contando más detalles de lo que pasaría, ahora más que nunca necesitaba mi apoyo.
Después salimos a caminar. Ya estábamos en la época de otoño. Y el se iría en las vacaciones de invierno. Disfrutamos todo lo que podíamos juntos. Prometió escribirme siempre. Esperarlo 6 meses iba a ser duro. Pero cuando el corazón está rebosante de amor, solo resta esperar por la felicidad.
**** EPÍLOGO****
Ya han pasado 5 meses y unas cuantas semanas.
Así que supe de que se trataba mi sueño, Alexander era el cielo, los problemas son los pájaros y las nubes que tratan de ocultarlo, pero sale el sol, y yo vuelvo con Alex. O ese es el significado que le di.
Yo entré a la universidad, estudiando Antropología. Siempre me ha gustado la historia y las culturas.
Y hoy estoy en el Aeropuerto, con un paquete de regalo en la mano y con una sonrisa al verlo llegar. Al cumplir la promesa que me había dejado.
Él, después de todo…estaba de vuelta. Mi felicidad y mi alegría habían vuelto.
Sentí mi corazón palpitar y un beso en mis labios de la persona que amo.Amelia Miller (Adivinen por qué)?
jueves, 4 de marzo de 2010
De un sueño a la realidad (Unos cuantos pájaros en el cielo)
Beggins! :)
Waaa... ando re flashera loco! xD we... El 2O de Mayo fue el día más feliz de mi p*ta existencia *-* logre ver a mis queridisimos Jonas (L) y cante todas sus canciones, cualquiera que me ubiera visto ubiese pensado que estaba drogada... quizas si lo estaba, pero de su música, de ellos, todo! Nooo si grite tanto, y puras boludeces xD, eso era de introducción xD
En fin... no sé si se pueden hacer más entradas en un dia... asi que subire un cuento que cree a principios de este año y me inspire mucho y aunque no gane en el concurso para mi... me sigue gustando igual 88 y va en honor a Alejandra que murio efectos del terremoto que hace poquito azotó mi pais, y ella era fans de los Jonas... ahora tenemos un angelito cuidandonos :) Q.D.E.P!
En fin... no sé si se pueden hacer más entradas en un dia... asi que subire un cuento que cree a principios de este año y me inspire mucho y aunque no gane en el concurso para mi... me sigue gustando igual 88 y va en honor a Alejandra que murio efectos del terremoto que hace poquito azotó mi pais, y ella era fans de los Jonas... ahora tenemos un angelito cuidandonos :) Q.D.E.P!
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